Bienvenido a prolactancia.

GENERACIÓN DESTETADA

Somos los hijos del tetero. Desde la Segunda Guerra Mundial la fórmula se puso de moda, las mujeres comenzaron a ir a trabajar a la calle y era necesario ese desapego para lograr la verdadera «liberación femenina». Pero la liberación femenina y la igualdad se va un poco al cuerno cuando somos madres. Nuestro instinto aflora y nos volvemos fieras, nuestro corazón grita: esta cría es mía y nadie va a dañarla!!, pero la sociedad es otra cosa.
Nosotros los inteligentes del reino animal inventamos la practicidad,  para estas fechas practicidad también es artificial. La comida se cocina en microondas para q sea más rápido, el jugo se compra envasado y la leche también, lo injusto aquí es que también se compra la leche para «alimentar» a nuestros hijos. Comprar leche para bebés envasada es una oportunidad que mi bisabuela no tuvo, ella dio teta y punto porque no tenía más opciones, a su vez ella fue alimentada con leche materna porque su mamá tampoco tenía más opciones-por cierto, vivió 107 años-.
No obstante, mi generación, tu generación; es la del tetero y cuando tu madre te ve «sacrificandote» dando teta, la oyes decir cosas como esta: pero yo te di tetero y tu estas perfecta. Acaso tu tienes algo malo? No sé a las madres de ustedes, a la mía se le olvidó que yo vivía con una flema que me ahogaba y mi padre decía que yo no llegaba a los tres meses. De grande tuve gastritis, me operaron las amígdalas y adenoides, supe lo que era respirar después de esa operación porque ya mi cuerpo rechazaba todos los antibióticos del mercado, mejor dicho, eran caramelos para mi, no me hacían nada. Esas cosas que se consideran normales, en nuestra sociedad, son producto de ser una generación sin teta.
No culpo a mi madre, sus médicos le dijeron que podía matarme con su leche y ella hizo lo que creía mejor de acuerdo con las recomendaciones. Sin embargo, como abuela le tocó respetar mi decisión, entender que yo lo hice diferente y eso no me hace mejor o peor mamá, sólo me hace ser parte de esta nueva generación que quiere volver a la teta, a lo natural y orgánico. Si me equivoco,  que sea mi equivocación, porque al final es mi hijo. Así como la fuerza del amor de mi madre convencida de que hacia lo mejor  me protegió para que mis malestares no pasara a mayores; así quiero usar la voz de mi amor con mi hijo. Si ustedes lo desean, también pueden.

Compartir este post en:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Shopping Cart

Comencemos juntos la ruta hacia una maternidad Leve

Déjame tu  nombre y mail y recibe mis 10 mandamientos para iniciarla.  también podrás recibir recursos mensualmente  de forma gratuita.
DESCARGAR LIBRO
close-link